Las empresas españolas empiezan a moderar sus márgenes de beneficios a medida que la subida de los precios se va frenando. Tras varios años de inflación desbocada, en los que muchas compañías engordaron sus resultados hasta niveles récord, la progresiva vuelta a la normalidad está comenzando a contener esas ganancias. Así lo muestran los datos provisionales del Observatorio de Márgenes Empresariales, actualizado este lunes por la Agencia Tributaria con las cifras correspondientes al segundo trimestre del año.
Según los números y las proyecciones, el margen medio —que alcanzó un máximo histórico del 12,9% en 2024, tras haber llegado al 12,8% un año antes— se reducirá hasta el 12,4% al cierre de 2025. La explicación es sencilla: cuando los precios dejan de subir, también lo hacen los beneficios extraordinarios que venían con ellos. Durante la inflación, muchas empresas lograron trasladar o incluso sobrerrepercutir el aumento de costes a los precios finales. Pero con la estabilización, ese margen de maniobra desaparece. Los ingresos se ajustan, mientras que los costes —como los salarios o los suministros— no siempre bajan en la misma proporción. Resultado: los márgenes se reducen.
Eso no significa que las empresas estén en apuros. Incluso con esta ligera caída, el indicador sigue por encima de los niveles habituales previos a la pandemia, cuando oscilaba entre el 10% y el 11%. Se trata más bien de un ajuste natural: la contabilidad empresarial se equilibra y los resultados dejan de inflarse al ritmo de la inflación.






