El plazo para presentar los resultados del primer semestre no finaliza hasta el mes de septiembre, pero la gran mayoría de las empresas españolas cotizadas, con sus jefes prestos a coger las vacaciones, ya han rendido cuentas ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El balance de las cifras corporativas deja señales mixtas. Los que prefieren ver la botella medio llena destacarán que a pesar de que el entorno económico y geopolítico está plagado de minas, los beneficios empresariales muestran todavía resiliencia. Los más pesimistas, en cambio, también tienen motivos para reclamar su espacio: las ganancias empiezan a dar muestras de fatiga. En cualquier caso, el gran elefante en la habitación de esta campaña de resultados ha sido la guerra comercial. En algunos casos, la incertidumbre arancelaria ya ha pasado factura en el primer semestre; en otros, los directores financieros echan cuentas para ver cómo les puede afectar en la segunda parte del año tras el acuerdo sellado hace unos días por EE UU y la UE.
Las empresas de la Bolsa española ganaron de forma conjunta 33.433 millones de euros entre enero y junio. Esta cantidad supone una mejora de solo el 4,45% con respecto al mismo periodo del año anterior. El matiz que acompaña a ese “solo” se explica porque en los últimos años el ritmo de subida de las ganancias empresariales había mantenido tasas de doble dígito, es decir, por encima del 10%. Las grandes empresas mantienen el pulso mejor que las de un tamaño más pequeño. En concreto, los grupos del Ibex 35 sumaron un resultado neto de 31.673 millones en el semestre, un 7,67% más. En el caso del resto de grupos que cotizan en el Mercado Continuo de la Bolsa de Madrid las ganancias agregadas fueron de 1.760 millones, un 32% menos que un año antes.













