Manuel Rodríguez, un canario de 28 años, se sienta frente a la cámara de su móvil y comienza a grabar mientras se come una hamburguesa. Son dos torres de ocho pisos de carne, beicon, queso cheddar y salsa barbacoa coronadas con aros de cebolla. De guarnición, patatas gajo con salsa de queso y más beicon en trocitos. En total, tres kilos de comida. Rodríguez va a tratar de superar con una diferencia de más de un kilo el reto de comida de la hamburguesería Black Bull, que consiste en devorar un plato de 1,8 kilos en menos de 30 minutos.
Comienza el cronómetro y se traga la primera hamburguesa sin masticar. Su técnica es pedir la carne poco hecha para que sea más fácil de engullir. Se le marcan las venas del cuello, mantiene los ojos cerrados, el ceño fruncido, emite quejidos de esfuerzo. No hay tiempo para respirar, traga aire entre bocado y bocado. Le echa kétchup a la hamburguesa, le ayuda a que resbale mejor por su garganta. Abre la boca para indicar que ha acabado. El sudor, la grasa y las salsas resbalan por las manos y el rostro. Apenas tarda cinco minutos y 18 segundos en zamparse la primera torre del plato. La segunda queda intacta, porque no forma parte del reto. Manuel Rodríguez acaba de romper el récord del establecimiento, que estaba en seis minutos y 49 segundos.






