La Montaña Palentina cumplió a primeros de agosto 25 años de haber sido catalogada parque natural. Para celebrarlo se organizaron charlas divulgativas, talleres, conferencias y hasta el grupo Los Secretos ofreció un concierto. Era el punto álgido de un ambicioso programa coordinado por la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de Castilla y León. Con esta celebración, decía la nota de prensa, la Junta buscaba “acercar a la ciudadanía los valores naturales, culturales y sociales de un espacio que simboliza el compromiso de Castilla y León con la conservación del patrimonio ambiental. Con una inversión cercana a los 20 millones de euros en un cuarto de siglo, el parque no solo ha protegido su rica biodiversidad, sino que también ha revitalizado los pueblos de la comarca, convirtiéndose en un modelo de equilibrio entre el cuidado del medioambiente y el bienestar de sus habitantes”.

Una semana después, todo esto ―el compromiso de las instituciones, el modelo de equilibrio y una parte importante de su biodiversidad― ardió siguiendo la macabra concatenación del resto de los fuegos que arrasan Castilla y León. Cuando empezó en la montaña palentina, se estaban quemando las Médulas y cuando se sofocaron las Médulas ardió la zona de La Bañeza.