Un incendio todavía activo y descontrolado la tarde del miércoles ha quemado ya alrededor de 3.000 hectáreas de la Montaña Palentina, al norte de la provincia de Palencia y en la vertiente sur del sector central de la cordillera Cantábrica. Una zona de especial valor ecológico, pues la zona en llamas es el corazón de la reserva del oso. El alcalde de uno de los pueblos afectados, La Pernía, Mariano San Abelardo, advierte que, aunque todavía no han podido dimensionar el daño, “el impacto va a ser bestial”. Este miércoles, aunque se mantiene el nivel 2 de alerta, se ha levantado el confinamiento de dos pueblos El Campo y Levanza, aunque se mantienen las restricciones de entrada a las localidades.
La prioridad de las autoridades locales, que trabajan en coordinación con los servicios de extinción de Cantabria, es evitar que el fuego alcance a los municipios y que las llamas salten el perímetro y se coman el resto de bosque hacia Cervera de Pisuerga. “Estamos muy pendientes del viento. Porque si pasa al otro lado, la extensión que se puede quemar es enorme. Sería una zona peligrosísima”, señala el alcalde.
La zona es el corazón del refugio para el oso pardo, según las autoridades locales. “Es donde comen, se reproducen; tendremos que observar en qué medida esto va a afectar a su hábitat”, señala San Abelardo, quien espera que cambien de manera temporal sus zonas y regresen a La Pernía. La agente de Dinamización Turística del Ayuntamiento de La Pernía, Marina Viaña, agrega a este diario que lo están viviendo “con mucha tristeza”: “Gran parte de la biodiversidad única de la Montaña Palentina y siglos de historia cerca de la Abadía de Lebanza están en riesgo. Los equipos trabajan muy duro para controlarlo y frenar su avance, y lo están haciendo de una manera increíble”.









