El incendio que la tarde de este lunes se iniciaba en Navalmoralejo (Toledo) y que, poco después, se extendía a Extremadura, ha calcinado ya unas 3.200 hectáreas. El fuego sigue en nivel 2 por posible afección de humo a bienes de naturaleza no forestal y se mantiene el confinamiento preventivo decretado ayer en las localidades de La Estrella, en Toledo, y Villar del Pedroso, en Cáceres, por el denso humo generado por las llamas. En total, se ha evacuado a unas 800 personas, a las que hay que sumar los 180 vecinos desalojados desde Navalmoralejo, primero a Villar del Pedroso y después, al quedar este municipio confinado, a El Puente del Arzobispo y Valdeverdeja, en la provincia de Toledo. El fuego ya ha movilizado a más de 400 efectivos y 85 medios de Castilla-La Mancha y Extremadura, a los que se suman los desplegados por el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) y un batallón de la Unidad Militar de Emergencias (UME) desplazado a última hora de la tarde de ayer desde Torrejón de Ardoz (Madrid) a petición del Ejecutivo castellano-manchego.

El incendio está ya perimetrado en un 90% y se confía en que este martes pueda quedar estabilizado, aunque preocupan el viento y la previsión de tormentas secas en la zona, que podrían ser eléctricas, ayudando así a reactivar los focos, en los que ya no hay llama. “Queda alguna actividad de fuego, pero tenemos alrededor del 90% perimetrado. No del todo, porque es una zona con muchos berrocales y determinados barrancos a los que no puede acceder la maquinaria pesada y que hay que perimetrarlos a mano”, señalaba desde el puesto unificado de mando avanzado, instalado en Navalmoralejo, el viceconsejero de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, José Almodóvar. El factor del viento fue, precisamente, el que ayer ayudó a propagar rápidamente las llamas hacia el sur, abriendo un flanco que provocó que el incendio acabara traspasando el límite con Extremadura. La superficie calcinada está compuesta por herbáceas, matorral y encinar.