Jair Messias Bolsonaro, el militar de extrema derecha que presidió Brasil y está en prisión domiciliaria, se declara inocente de todos los cargos en el alegato final del juicio por liderar un complot golpista que se sigue contra él en el Tribunal Supremo. El anterior presidente (2019-2022) sostiene en el escrito presentado el miércoles a última hora que “no hay pruebas del golpe imaginado por la acusación”, añade que ninguna prueba lo relaciona con el supuesto plan para matar a las principales autoridades de la república o al asalto a las sedes de los tres poderes, en Brasilia. Con los alegatos finales de los acusados —Bolsonaro, tres antiguos ministros-generales, el excomandante de la Armada y el exjefe de los servicios secretos— el proceso judicial entra en la fase crucial, la elaboración de la sentencia.

“No existe texto, decreto o borrador que prevea la detención de ninguna autoridad. No existe decreto firmado. No existe orden de movilizar tropas”, afirman en su alegato los abogados de Bolsonaro, que se desvincula totalmente del plan esbozado por los conspiradores, según la fiscalía, para arrestar y asesinar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a su vicepresidente, Geraldo Alckmin y al juez Alexandre de Moraes, que ahora instruye y juzga el caso, pero es desde hace años el archienemigo del bolsonarismo por su cruzada contra el populismo extremista en redes sociales. En su alegato final, Bolsonaro evita criticar al polémico Moraes.