Brasil ha asistido este martes al duelo más esperado de los últimos tiempos, retransmitido en directo por YouTube desde el Tribunal Supremo, en Brasilia. En el banquillo de los acusados, el expresidente Jair Messias Bolsonaro, un militar de 70 años nostálgico de la dictadura acusado de liderar un intento de golpe de Estado para seguir en el poder tras perder las elecciones en 2022. Se arriesga a una condena de más de 40 años de cárcel. Enfrente, dirigiendo el interrogatorio, el juez Alexandre de Moraes, de 56 años, el togado al que el antiguo mandatario acusan de persecución politica, tachado de dictador por el magnate Elon Musk, pero al que medio Brasil admira como el principal baluarte en defensa de la democracia. “Esa hipótesis del golpe no fue siquiera considerada en mi Gobierno”, ha proclamado el expresidente en un interrogatorio que ha convertido en un mitin.
A la primera pregunta del magistrado, Bolsonaro ha respondido con un largo discurso en el que ha enumerado los logros de su mandato presidencial, embarcándose en la típica guerra de narrativas en la que le gusta moverse. Bolsonaro ha intentado restar importancia a los indicios y pruebas reunidas contra él y se ha escudado en los excesos retóricos, una costumbre heredada de sus tres décadas en el Congreso.











