Dominar la naturaleza para explotar sus recursos ha sido una de las constantes de la historia de la humanidad. Solo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta de los excesos cometidos en nombre de un mal llamado “progreso”.
Con la revolución del neolítico, tuvo lugar un cambio radical de la sociedad y, con ello, la transformación de su organización económica. El desarrollo de herramientas tales como azadas de piedra o molinos de mano para moler grano, nos muestran el Neolítico como un periodo histórico significativo en lo que respecta a la obtención de recursos naturales a partir del dominio de la naturaleza; en este sentido, también podemos incluir la domesticación de animales como perros, caballos o aves rapaces, estas últimas utilizadas para la modalidad de caza que se conoce como cetrería y que ha ido manteniéndose a través de los siglos y que hoy en día se practica con fines ecológicos.
Se trata de una alternativa sostenible que lleva a entrenar rapaces para disuadir a tórtolas, gaviotas o palomas de los grandes núcleos urbanos, aves que representan un reservorio de múltiples enfermedades zoonóticas. Con ello, la cetrería se convierte en una herramienta posible para el control de aves en las ciudades.






