En plena ola de calor, las playas de Malgrat de Mar, a 70 kilómetros de Barcelona, están a rebosar de residentes y familias que buscan escapar de las altas temperaturas. Pero la comisaría de la Policía Local de este municipio, ubicado a las puertas de la Costa Brava, permanece prácticamente desierta. Tan solo un par de coches patrulla se desgastan al sol en el exterior. La población de esta pequeña localidad se duplica en temporada alta, pasando de 20.000 a 45.000 habitantes, pero la policía municipal no da abasto estos días. El Sindicato Independiente de la Policía Local (SIP-FEPOL) denuncia que la situación es insostenible. “Tan solo hay dos agentes trabajando de los 53 que hay en plantilla, el resto están de baja”, explica Àlex Payan, policía y portavoz del sindicato.
El sindicato policial ha emitido un comunicado en el que afirma que la falta de entendimiento con el consistorio para mejorar las condiciones laborales ha provocado que varios agentes hayan tenido que recorrer a asistencia médica por problemas de salud relacionados con el estrés, la ansiedad y el agotamiento físico y mental.
Tras la finalización del convenio en 2020, el sindicato explica que a finales de 2024 empezó a dialogar con el Ayuntamiento para negociar mejoras sociales, laborales y económicas de la plantilla de la Policía Local. La principal exigencia del colectivo es la equiparación de la jornada laboral al resto de trabajadores municipales, que es de 35 horas semanales. “Uno sabe a que hora empieza a trabajar, pero no a la que sale”, denuncia Payan.






