“Nos aseguraremos de que las mujeres de Tigray no puedan tener hijos”. Este mensaje, escrito a mano en una nota plastificada varias veces, fue hallado por trabajadores sanitarios en el interior del cuello uterino de una superviviente de violación de la zona oriental de Tigray (Etiopía). La mujer había acudido a un centro de salud aquejada de dolor abdominal persistente y flujo vaginal maloliente. Al revisarle con un espéculo, el personal médico advirtió la presencia de unos cuerpos extraños. Tras una complicada intervención quirúrgica le lograron extraer ocho tornillos, escombros y el pedazo de papel manuscrito. Más adelante, en una revisión, le extirparon un cortaúñas metálico que la mujer tenía alojado en su útero. Según la enfermera que la atendió, su caso no era un hecho aislado: habían encontrado más notas en el interior de sus pacientes.
Este es uno de los testimonios recogidos en el nuevo informe Nunca podrás dar a luz: Violencia sexual y reproductiva relacionada con el conflicto en Etiopía, publicado por Médicos por los Derechos Humanos (PHR, por sus siglas en inglés) y la Organización para la Justicia y la Rendición de Cuentas en el Cuerno de África (OJAH, por sus siglas en inglés). La investigación es la más completa hasta la fecha utilizando pruebas médicas y las perspectivas de los trabajadores sanitarios para documentar la violencia sexual y reproductiva en las regiones etíopes de Tigray, Amhara y Afar entre noviembre de 2020, fecha del inicio de la guerra, y julio de 2024.






