Un nuevo informe de Médicos Sin Fronteras constata que el conflicto en Sudán, la inseguridad creciente, el colapso de las comunidades y la total ausencia rendición de cuentas han multiplicado estos abusos

“Cada día, cuando la gente va al mercado, hay cuatro o cinco violaciones. Cuando vamos a cultivar ocurre lo mismo. Los hombres se cubren la cabeza y violan a mujeres. Si hay más de una, intentan escapar, pero cuando una mujer está sola, le resulta difícil huir”. Así describe su día a día una sudanesa de 40 años a los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF). Su testimonio está incluido en un informe publicado este martes por la organización médico-humanitaria, el más detallado hasta la fecha, en el que se concluye que desde el inicio de la guerra en Sudán, en abril de 2023, las agresiones sexuales han sido generalizadas y sistemáticas. “No hay forma de detenerlos. La única solución es intentar quedarse en casa y no salir mucho”, agrega la mujer.

Según MSF, la contienda, el desplazamiento de millones de personas, el colapso de redes comunitarias, la poca atención médica y la impunidad han propiciado su proliferación tanto en el frente como lejos de él. “Nos llevaron a un descampado. El primer hombre me violó dos veces; el segundo, una vez; el tercero, cuatro veces; y el cuarto, una vez. Además, nos golpearon con palos y me apuntaron con pistolas a la cabeza” describe con crudeza a MSF otra mujer, refiriéndose a su huida de la capital del Estado sudanés de Darfur Norte, El Fasher, tomada en octubre por las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por las siglas en inglés).