Mounir Benjelloun regresa en coche a Murcia desde Madrid cuando un periodista de EL PAÍS le llama por teléfono. La semana ha sido especialmente dura y mastica palabras de decepción. Desde hace más de una década ha liderado diversas entidades musulmanas, entre ellas la Comisión Islámica Española, y desde hace unos años preside la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI). Por eso, ha sido una de las caras visibles en los medios después de que esta semana saltase la noticia de que el Ayuntamiento de Jumilla (27.263 habitantes) había aprobado a finales de julio una enmienda para vetar celebraciones musulmanas en las instalaciones deportivas municipales. El objetivo: defender las “costumbres del pueblo español frente a las prácticas culturales foráneas, como la Fiesta del Cordero”.
Benjelloun atiende a las preguntas de EL PAÍS con calma, pero contundente ante lo que considera una situación alarmante para los españoles musulmanes: “Vemos un retroceso. Y es difícil, especialmente para una generación de musulmanes que no conocen otra patria que no sea la española. Es difícil explicarles que son personas non grata en el país por el que defienden sus colores", dice, mientras critica al PP y a Vox por sacar adelante la medida “por un puñado de votos”.












