El ambiente islamófobo que ha recorrido en los últimos meses la Región de Murcia se ha materializado en una primera medida municipal: la enmienda aprobada la semana pasada por el Ayuntamiento de Jumilla (de 27.263 habitantes) que busca vetar las celebraciones musulmanas en las instalaciones públicas deportivas para defender las “costumbres del pueblo español frente a las prácticas culturales foráneas”.

La moción presentada por Juan Agustín Navarro, el único concejal de Vox instaba “a prohibir la celebración pública de la denominada Fiesta del cordero y otras conmemoraciones similares ajenas a nuestras tradiciones por tratarse de prácticas incompatibles con la identidad y usos y costumbres de la nación española”.

El PP enmendó el texto por contener puntos que vulneraban la Constitución (como el de “instar a las autoridades competentes que impidan la consolidación de prácticas culturales foráneas”) y reformuló los “acuerdos” para recogerlos en dos medidas: una, que hace referencia explícita a la defensa de la “identidad”, “los valores” y “manifestaciones religiosas tradicionales” de España; otra, en la que insta a modificar el Reglamento de Uso y Funcionamiento de Instalaciones Deportivas Municipales para que se usen “exclusivamente para el ámbito deportivo” y no para “actividades culturales, sociales o religiosas ajenas al Ayuntamiento”. Finalmente, el texto del PP salió adelante con los votos de los 10 concejales del partido del gobierno municipal y la abstención de Vox.