Como en un juego ensayado del gato y del ratón, los agentes de la policía metropolitana de Londres han comenzado a arrestar a partir de las 13.00 de este sábado (una hora más en la España peninsular) a decenas de activistas propalestinos concentrados frente al Parlamento británico.
En un día soleado, los cientos de turistas que merodeaban por los alrededores de Westminster formaban parte de un extraño paisaje que mezclaba cientos de policías y cientos de manifestantes con banderas palestinas. Muchos de estos últimos esperaban sentados, en la explanada de césped del centro de la plaza, a que llegara la hora acordada con cartulinas blancas y rotuladores en la mano.
La una en punto, marcaba el reloj del Big Ben, todos los congregados han comenzado a escribir la misma consigna en sus pancartas: Me Opongo al Genocidio. Apoyo a Acción Palestina (I Oppose Genocide. I Support Palestine Action). Suficiente como para que los agentes hayan comenzado a arrestar, y en muchas ocasiones a llevar en volandas, a todos los que esgrimían el cartel.
El Gobierno laborista de Keir Starmer ha decidido que Palestine Action, responsable de multitud de actos de sabotaje contra intereses israelíes en el Reino Unido, sea catalogada como terrorista, y se aplique a sus miembros y a todos los que la apoyan condenas mucho más duras que las de un mero delito de daños a la propiedad pública o privada, o de sabotaje, como se ha achacado a la organización.














