El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha conseguido la aprobación del gabinete de seguridad para lanzar la ocupación sobre Ciudad de Gaza. Así lo ha confirmado un comunicado de la oficina del mandatario en la madrugada del viernes, más de 10 horas después del inicio de la reunión. El primer ministro israelí logra así superar el rechazo de la cúpula militar y de las calles, donde las concentraciones han vivido un repunte ante la oposición social a una ofensiva que se percibe como potencialmente letal para los cautivos que siguen con vida.
El comunicado que confirma la nueva ocupación deja más dudas que certezas. La nota no resuelve por qué se anuncia la toma de Ciudad de Gaza cuando el objetivo declarado de Netanyahu antes de entrar a la reunión era conseguir la aprobación para ocupar el conjunto del enclave. El texto tampoco aclara si ocupar esa ciudad es un paso previo a avanzar hacia el resto de territorios donde el ejército no tiene presencia.
En cualquier caso, el visto bueno del gabinete de seguridad podría hacer inminente la expulsión de alrededor de un millón de civiles gazatíes hacinados en Ciudad de Gaza, según los planes que medios de comunicación israelíes como Canal 12 aseguraban el jueves que Netanyahu tiene para ese territorio. De concretarse, se trataría de un nuevo desalojo masivo en una Franja en la que el 90% de la población ha tenido que desplazarse entre bombas y escombros, la mayoría en múltiples ocasiones. El sector humanitario prevé consecuencias catastróficas, incluyendo un auge en las muertes civiles, si el ejército se desplaza hacia los pocos territorios donde la población se amontona.














