Aranceles, caída del consumo y del gasto turístico, debilidad en los resultados empresariales, presión sobre los márgenes, cambios en las preferencias de los consumidores y mayor sensibilidad al precio. Todo ello con un euro fortalecido como telón de fondo. El sector del lujo, que logró capear la inflación gracias a su aura de exclusividad, ha dejado de seducir a los inversores: cae ya un 12,5% en lo que va de año y lidera los recortes en las Bolsas europeas.
En un ejercicio marcado por el trasvase de fondos desde Wall Street hacia Europa, el dinero gira hacia sectores más ligados al ciclo económico o a la defensa —con apuestas como Rheinmetall o Commerzbank— y se aleja de nombres emblemáticos como LVMH o Puma. El sector apenas se mantiene un 1% por encima de los mínimos de 2022 registrados el pasado abril, cuando el temor a una recesión y las amenazas proteccionistas de la Casa Blanca desencadenaron una oleada de ventas y reactivaron la búsqueda de refugio en activos como el oro.
La última campaña de resultados ha confirmado los síntomas de fatiga. LVMH registró una caída del 9% en los ingresos de su división de moda y artículos de lujo; Kering, matriz de Gucci, vio hundirse su beneficio un 46%; y Puma acumuló pérdidas por valor de 246,6 millones de euros. Las cifras reflejan el lastre de la desaceleración de la demanda en China, el mayor mercado del sector, con un peso del 28% según cálculos de UBS.






