LVMH ha perdido brillo. De liderar la Bolsa europea con una capitalización superior a los 500.000 millones en 2023, ha bajado al puesto número tres, con un valor de 236.000 millones y una pérdida anual del 27%. La evolución de la francesa responde a los tropiezos que ha tenido el sector; primero, con una desaceleración de la demanda tras la pandemia (la consultora Bain fija en 50 millones la pérdida de clientes el año pasado) y después, con la amenaza de los aranceles de Donald Trump, que finalmente se han concretado en un 15% para Europa, frente al 30% esperado inicialmente.

“Dado que los ar­tícu­los de lujo se producen casi en su totalidad en Europa, es probable que los aranceles tengan un impacto directo en los negocios de las compañías, aunque algunas ya han subido los precios en respuesta y otras planean hacerlo. Asimismo, podrían influir de forma indirecta en la confianza del consumidor a nivel mundial, y es probable que constituyan un lastre adicional para el ya negativo impulso de las ganancias de la mayoría de los valores”, comenta UBS. El banco estima que las marcas de lujo tendrían que aumentar los precios sobre el 2% en EE UU para no deteriorar su ebit.

Bernard Arnault, presidente ejecutivo de LVMH ­—uno de los hombres más ricos del mundo, que estuvo presente además en la toma de posesión de Donald Trump— no parece temer a los aranceles y aseguró esta semana que el pacto entre EE UU y la UE “es un buen acuerdo”.