El mito nace en Zaragoza, el 2 de julio de 1808, y dura hasta nuestros días, aunque haya ido desapareciendo de los libros de texto. La mujer que lo encarna, Agustina Zaragoza Domènech, nació en Barcelona en marzo de 1786 y falleció en Ceuta en mayo de 1857, sin dejar apenas huellas de su vida. Rafael Zurita, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Alicante aborda la doble faceta de la heroína en una nueva biografía. La empresa no es fácil. La defensora de Zaragoza ha sido objeto de...
un culto internacional. Lord Byron le dedicó poemas y Goya la representó en la serie Los desastres de la guerra. Pero la vida de Agustina queda en la penumbra cuando se aleja del escenario bélico. Hija de leridanos, sabemos que se casó a los 17 años con el artillero Juan Roca, y que a los 22 estaba en la puerta del Portillo de Zaragoza provocando grandes bajas al ejército de Napoleón con un cañón de 24 libras, según todas las crónicas. No fue la única mujer que rompió con los roles de género para implicarse en la guerra, pero sí la que consiguió mayor fama gracias al protagonismo que le otorgó el general Palafox y al interés que suscitó su gesta entre los aliados británicos. Hay que señalar que el Times de Londres siguió con gran interés la contienda.







