Irene Chikiar Bauer firma una biografía amena y distinguida de Edith Stein (o Teresa Benedicta de la Cruz), una de las grandes filósofas de la primera mitad del siglo XX

En agosto de 1942, Edith Stein (1891-1942), encarcelada por la SS junto a su hermana Rosa en el campo de concentración de Westerbork, plenamente consciente de la cercanía de su muerte, acariciaba, limpiaba e intentaba conseguir alimentos para los desgraciados niños judíos y gitanos con quienes compartía su inminente y trágico destino. Dicen que todo en ella era silencio, paz y resignación, y que solo de ...

vez en cuando sus grandes ojos negros se clavaban en su hermana, cargados de una inmensa tristeza; una manifestación de la absoluta aceptación que como católica arrastraba por el amor radical que profesaba a toda la humanidad.

Este fue el infortunado desenlace de Edith Stein (o Teresa Benedicta de la Cruz), una de las grandes filósofas de la primera mitad del siglo XX, discípula de Husserl y santa para la Iglesia católica desde 1998, a quien Irene Chikiar Bauer, como hizo antes con Virginia Woolf, ha biografiado de forma amena y distinguida. El libro detalla y contextualiza la vida de Stein, si bien pasa de puntillas por la inmensidad de su obra fenomenológica y de su producción literario-espiritual. No obstante, esta biografía destaca por la selección pertinente de la inmensa producción autobiográfica de la filósofa y del contenido de las cartas que intercambió con una cantidad significativa de familiares, amigos, religiosos e intelectuales, lo que nos permite acompañarla en su crecimiento vital, intelectual y espiritual.