Exiliada de la Austria nazi y residente en Londres, dedicó su vida a combatir el antisemitismo y preservar la memoria histórica

Eva Schloss sintió por primera vez el odio antisemita en su país natal, Austria, de donde huyó a los nueve años con su familia para esquivar el terror nazi. Más de ochenta años después, recuperó la ciudadanía austriaca en una sencilla ceremonia en la embajada de aquel país en Londres. “No podemos arrastrar todo el tiempo el odio y la discriminación. Los nazis ya no están entre nosotros, y los jóvenes necesitan ver que podemos ser amigos”, dijo entonces. La superviviente del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau y hermanastra de Ana Frank falleció el pasado sábado en Londres, a los 96 años, después de toda una vida dedicada a desterrar el odio, pero también a mantener viva la memoria del Holocausto y explicársela a los jóvenes.

“Los horrores que soportó como adolescente son imposibles de comprender, y aun así dedicó el resto de su vida a superar el odio y los prejuicios, a promover la bondad, la valentía, el entendimiento y la resiliencia a través de la Fundación Ana Frank del Reino Unido, así como a educar sobre el Holocausto por todo el mundo”, ha escrito el rey Carlos III de Inglaterra, uno de los primeros en homenajear la figura de Schloss.