Un equipo internacional desvela que la noble atravesó Europa con ajuar y comitiva para casarse con un líder hispanorromano
En 1992, en el yacimiento arqueológico de Hostalot (Vilanova d’Alcobea, Castellón), los arqueólogos hallaron dos esqueletos humanos. La degradación de los restos de uno de ellos, a causa de las tradicionales labores agrícolas de la zona, impidieron su estudio; sin embargo, el otro estaba prácticamente completo y en buen estado de conservación. Todo lo encontrado fue debidamente guardado en el
IAhAAGEAyBggDEAAYQDIGCAQQABhAMgYIBRAAGEAyCAgGEOkHGPxV0gEHNzE0ajBqNKgCCLACAQ&FORM=ANAB01&PC=U531" target="_self" rel="" title="https://www.bing.com/search?q=Museu+de+Belles+Arts+de+Castelló%2C&cvid=bc25a8381f844cc4938429c7b67e9a21&gs_lcrp=EgRlZGdlKgYIABBFGDkyBggAEEUYOTIGCAEQABhAMgYIAhAAGEAyBggDEAAYQDIGCAQQABhAMgYIBRAAGEAyCAgGEOkHGPxV0gEHNzE0ajBqNKgCCLACAQ&FORM=ANAB01&PC=U531" data-link-track-dtm=""> Museu de Belles Arts de Castelló, hasta que una veintena de años después el Ayuntamiento y la Comunidad Valenciana decidieron encargar el estudio paleoantropológico de aquel cuerpo, su datación por radiocarbono, análisis de ADN y una revisión de las tres piezas del ajuar que lo acompañaban. La investigación ha dado como resultado que los restos corresponden a una aristócrata germana de finales del siglo IV o inicios del V y originaria de las actuales Chequia o Hungría. Pero ¿qué hacía aquella noble tan lejos de su lugar de nacimiento?






