Una investigadora de la Universidad del País Vasco impulsa una red internacional para identificar la ruta de cientos de cabezas que llegaron a España desde Alemania en los siglos XVI y XVII, y sacar a la luz “un mundo artístico hecho por mujeres”

Cuando Aintzane Erkizia asumió el encargo de estudiar una serie de cráneos decorados con elementos textiles que se guardaban en una iglesia de Martioda (Álava, 35 habitantes), la historiadora del arte no imaginaba el cambio que daría su vida. “Lo que he descubierto es como un filón de oro”, reconoce. En 2020 se enfrentó a estos extraños huesos conservados en el antiguo conjunto palaciego de los Hurtado de Mendoza —que había adquirido la Diputación de Álava— y comprobó que apenas había datos (y nada de bibliografía) que ayudasen a entender aquellas reliquias: de dónde venían, cuál era su significado y, sobre todo, qué hacían allí. ...

“En la historia del arte siempre estudiamos los retablos, pero se nos olvidan los textiles”, se lamenta la historiadora. Sin embargo, cinco años de investigación, repetidas consultas a diversos archivos en toda Europa y sucesivos viajes a ciudades como Bruselas o Colonia han permitido dar las primeras respuestas a estas preguntas. Las “cabecitas” conectan el pequeño pueblo alavés con el ingente tráfico de estos testimonios registrado en la Europa de los siglos XVI y XVII, y revelan además “un mundo artístico hecho por mujeres” en aquel tiempo, que ahora Erkizia trata de visibilizar.