Fumiko Morita durante una entrevista en Tokio, Japón. EFE/EPA/FRANCK ROBICHON

María Roldán y Yoko Kaneko

Tokio (EFE).- Fumiko Morita tenía 16 años cuando la bomba atómica ‘Little Boy’ fue arrojada sobre Nagasaki. Ochenta años después y tras décadas de recuerdos aparcados por el ajetreo del día a día, se mantiene activa en redes sociales para concienciar sobre sus consecuencias y compartir su postura antibelicista.

Nacida en 1929 en la ciudad portuaria del sudoeste japonés, Morita se creó un perfil en 2019 en la entonces Twitter, ahora X, para compartir sus pensamientos sobre la escena política y social niponas bajo el usuario @Iam90yearsold.

Todo cambió con el 75 aniversario de los bombardeos en 2020, que la embarcaría en un ejercicio de desnudez emocional en redes que contribuye a mantener vivo el testimonio en primera persona de los ‘hibakusha’, los supervivientes de la bomba atómica, de los que quedan con vida menos de 100.000.