El programa de Mariano Rajoy de finales de 2011, las primeras elecciones que ganó (con 186 diputados) y las terceras a las que se presentaba, se titulaba Lo que España necesita y en el capítulo “Una democracia ejemplar” prometía medidas de lucha contra la corrupción que en algunos casos coinciden con las que anunció 14 años después un presidente socialista, Pedro Sánchez, como reacción a otro escándalo, esta vez, en el seno del PSOE, el caso Ábalos-Cerdán. El sexenio de Gobierno de Rajoy no fue ni mucho menos ejemplar, con causas judiciales que siguen vivas hoy y a las que se acaba de sumar la investigación al ministro de Hacienda entre 2011 y 2018, Cristóbal Montoro.
“Este tipo de casos”, explica el magistrado Joaquim Bosch, autor del libro La patria en la cartera. Pasado y presente de la corrupción en España, “se repiten porque no ha habido voluntad política de atajarlos. El diagnóstico está hecho hace años, a nivel interno e internacional, por el GRECO [Grupo de Estados Contra la Corrupción del Consejo de Europa]. La corrupción que se exterioriza es solo la punta del iceberg y en los hechos probados de las sentencias vemos patrones que se repiten y que muestran debilidades estructurales, es decir, necesidad de reformas“.






