El Gobierno planteó la semana pasada un volantazo en el acceso al alto funcionariado, a los puestos de más responsabilidad y mejor retribuidos. En concreto, el Ministerio de Función Pública propone un cambio en la vía de entrada a las categoría A1 y A2, en las que se circunscriben los abogados del Estado, la carrera diplomática, conservadores de museos, los ingenieros geógrafos, inspectores de Hacienda...

El planteamiento del Gobierno es el siguiente: en vez de acceder con las oposiciones tradicionales, a esos puestos se entraría pasando en primer lugar por institutos y escuelas de la Administración, donde se cursaría un máster específico de dos años. Para acceder a ese máster habría una prueba de acceso, que solo superaría una parte de los aspirantes. Los que mejores notas lograsen cursarían esos estudios durante dos años y al final harían otro examen, el que decidiría quienes obtienen las plazas como funcionarios.

Esta propuesta ha despertado críticas de los colectivos de funcionarios superiores. Fedeca, la asociación de cuerpos de élite del Estado, cree que esta idea del Gobierno “no garantiza la igualdad, es más costosa y menos transparente” que el sistema actual.

Ese modelo, el que opera actualmente en España, se parece al de otros países europeos, y el que plantea Función Pública también tiene semejanzas con el que rige en estados vecinos. A continuación repasamos cómo se accede al funcionariado en algunos de esos países.