El expresidente Álvaro Uribe Vélez ha roto su silencio y quiere tener la última palabra. En la tarde de este viernes, al final de la audiencia de sentencia en su contra, en la que la jueza Sandra Heredia pidió una pena para él de 12 años de prisión domiciliaria inmediata, por los delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal, el exmandatario pidió la palabra. Ha decidido sustentar inmediatamente la apelación contra la sentencia y, oralmente, defendió un mensaje central: el fallo, argumentó, es un “discurso político” para “para destruir una voz de la oposición democrática”. Después de que la jueza impactó a la opinión pública este lunes con una lectura de una parte del fallo durante diez horas, el expresidente de derechas declamó durante casi tres horas con el distintivo tono de orador político que durante años cautivó a millones. Lo clave no es solo ganar en los estrados, sabe el político de derechas, sino ante la opinión pública.

Para quienes se preguntaban si Uribe Vélez iba a abandonar la teoría del lawfare, es decir, una instrumentalización política de la justicia, la respuesta no deja dudas de que es su nueva bandera. “En el discurso político gobiernista, para condenar a un dirigente de oposición, que escuchamos el pasado lunes, se me dijo que yo decía mentiras”, dijo en una de las reiteradas frases en la que señala a la jueza de jugar del lado de las víctimas del proceso. Es decir, del senador oficialista y de izquierdas Iván Cepeda, y del actual ministro de Justicia, Eduardo Montealegre. No fue la única frase en ese sentido: “Ha predominado la política sobre el derecho para condenarme”; ”Hubo un discurso político para sustentar y anunciar el fallo contra mí el pasado lunes”; “El fallo hace inferencias, suposiciones políticas”; “El fallo ofendió mi lucha por la dignidad en la política”; “Este es un fallo que va contra las normas jurídicas”.