La película The Brutalist (2024), con Adrien Brody como protagonista, ha puesto de moda un estilo arquitectónico denostado durante décadas. De repente, descubrimos en nuestro entorno unos edificios que hasta

O suscríbete para leer sin límites

el-brutalismo-la-historia-del-estilo-arquitectonico-que-inspiro-the-brutalist.html" data-link-track-dtm="">hace poco eran considerados moles de hormigón o, simplemente, pasaban desapercibidos. Pero hay arte y un concepto detrás de estos edificios, despojados de todo adorno y centrados en grandes volúmenes funcionales, que pueblan varios puntos de la geografía española: desde las grandes metrópolis como Barcelona o Madrid, donde se levantaron los ejemplos más relevantes de este estilo de líneas simples, con cemente u hormigón, y un tamaño colosal; a otros puntos como Valencia, Cuenca, Alicante o Murcia.

Los edificios brutalistas surgieron inspirados en los trabajos racionalistas de Le Corbusier y se constituyeron en el referente constructivo durante las décadas de los sesenta y los setenta en España. También se les asocia con el “feísmo” de la arquitectura soviética, pero todo tenía un propósito: generar impacto y una voluntad ética de no engañar, con los materiales a la vista y sin adornos. Betón brut significa en francés “hormigón crudo” y de ahí lo de “brutalismo”, como han pasado a la historia. Pero en este estilo no todo es cemento: también encontramos ladrillo, cristal, acero o piedra. De iglesias, universidades, oficinas y bloques de viviendas, a continuación un paseo por los referentes nacionales de un estilo “brutal”, mucho más humano de lo que a simple vista parece, que antes se consideraba horrible y ahora resulta audaz, imaginativo y futurista. Los tiempos cambian y las miradas, también.