La oleada de reclamaciones que el Banco de España lleva gestionando desde hace años se disparó una vez más en 2024, como consecuencia de los fallos judiciales que amparan a los consumidores frente a las cláusulas abusivas que se aplican desde las entidades financieras. El órgano supervisor dirigido por José Luis Escrivá recibió el año pasado 56.099 expedientes,
de-espana.html" data-link-track-dtm="">un 69% más que en 2023, alcanzando su máximo histórico desde que se puso en marcha este servicio hace 38 años. De todos ellos, más de la mitad estaban relacionados con la devolución de los gastos hipotecarios. Según consta en la Memoria de Reclamaciones de 2024, la evolución jurisprudencial del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) y del Tribunal Supremo sobre los gastos en la formalización de los préstamos hipotecarios (notaría, gestoría y registro), que han aclarado las dudas sobre los efectos de la nulidad de las cláusulas y los plazos de prescripción, ha motivado el aumento de las quejas planteadas por los consumidores.
Esta tendencia se experimenta desde hace ya más de 10 años. La sentencia dictada por el alto tribunal en mayo de 2013 y septiembre de 2014 sobre el carácter abusivo de las cláusulas suelo o la dictada en diciembre de 2015 sobre el reparto igualitario de los gastos hipotecarios ya originó un incremento de las reclamaciones impuestas ante el Banco de España, registrándose primeros picos en 2017 y 2018. Lo mismo ocurrió en 2020, cuando se registró un incremento en relación a las tarjetas revolving, sobre las que se solicitó documentación de los contratos, a raíz del fallo del Supremo en marzo de dicho año sobre el carácter usurario del tipo de interés aplicado a estos productos financieros, cuestión que se perfiló en 2023 con una nueva sentencia.








