El borrador de presupuestos de la Comisión Europea para 2028 —que todavía tiene que ser negociado durante los próximos dos años— pretende poner fin, tal como existe ahora, al programa LIFE, dedicado a invertir en acciones beneficiosas para el medio ambiente, la naturaleza o el clima. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, en sus 33 años de vida este programa ha financiado 6.000 proyectos, de los que 1.052 han estado liderados por entidades españolas, y han sido clave para recuperar especies como el lince ibérico, el oso pardo, el quebrantahuesos o el águila imperial, así como para restaurar humedales y otros ecosistemas. Bruselas propone ahora integrar esta partida en un futuro macro Fondo Europeo de Competitividad, con una responsabilidad última que dejaría en manos de los Estados. Esto alarma a las ONG conservacionistas, que consideran que eso supondría desmantelar una herramienta de trabajo fundamental para la biodiversidad.
Si la Comisión se sale con la suya, el programa LIFE desaparecerá como capítulo independiente. Al igual que otros 14 programas, el Ejecutivo europeo ha propuesto, en su proyecto de Marco Financiero Plurianual (MFP), integrar a partir de 2028 a LIFE en un macro Fondo Europeo de Competitividad. Uno de los argumentos usados por Bruselas para fusionar todos los programas es que el gasto de la UE está “diseminado en demasiados programas que se solapan, muchos de los cuales buscan financiar la misma cosa, pero con requerimientos diferentes y dificultades a la hora de combinar de manera eficiente la financiación”.






