El plazo para solicitar a Bruselas los cobros que faltan del Fondo aprobado para amortiguar la crisis acaba en menos de un año
España tiene claro qué parte es la prioritaria del plan de Recuperación: las subvenciones, no los créditos. Con esta idea, el Gobierno español encara la recta final del Fondo de 650.000 millones entre transferencias directas y préstamos a los Estados que la UE puso en marcha en 2021 para combatir la crisis que provocó la pandemia del coronavirus. Así que partiendo de ese eje planteará en noviembre una revisión de su plan para simplificarlo y agilizar su despliegue para así poder llegar al 31 de agosto de 2026 habiendo reclamado los 79.854 millones −o la inmensa mayoría− que tiene asignados en subvenciones, apuntan fuentes del Ejecutivo. A la petición completa de la línea de créditos concedida (83.160 millones), Madrid no le concede tanta relevancia.
Va a ser casi imposible que el Fondo de Recuperación se despliegue completamente en la UE. A menos de un año para cursar todas las peticiones de subvenciones y créditos, Bruselas ha entregado el 55% de los 650.000 millones asignados a la que ha sido la herramienta financiera más expansiva de la historia de la UE: un 61% de los 359.000 millones en transferencias y un 48,4% en el caso de los préstamos. Pero la Comisión Europea sabe que esta era la medida estrella del primer mandato de Ursula Von der Leyen y ha tratado de facilitar su despliegue. De ahí que en varias ocasiones Bruselas flexibilizara los requisitos que exige a las capitales para dar por cumplidos los compromisos adquiridos. La última, a comienzos de junio.






