El Banco de España admite que existe una “considerable incertidumbre acerca de la magnitud y composición” de los fondos europeos que se ha articulado a través del plan de recuperación que se aprobó por la pandemia. “Cabe señalar que, en 2024, como en años precedentes, el volumen de ejecución de los fondos en nuestro país ha sido algo inferior al esperado”, ha señalado en su informe de previsiones económicas publicado este martes. Aunque en estas proyecciones sobre la economía española se da por hecho que se gastarán todas estas transferencias, “dado que se aproxima el final de este programa europeo, esto exigirá una cierta aceleración en el despliegue de dichos fondos en 2025 y 2026”, concluye el documento.

Falta poco más de un año para completar la ejecución de todos los fondos europeos que son subvenciones no reembolsables. El plazo acaba en agosto de 2026. A fecha de diciembre de 2024 solo hay gastados 32.000 de los casi 80.000 millones que se concedieron a España en ayudas no reembolsables, según datos publicados por Eurostat y que suponen un 40% del total frente al 45% que hay ejecutado de promedio en la UE. En 2024 solo se gastaron en España unos 12.000 millones. Además, hay otros 80.000 millones en créditos blandos que hay que asignar antes de agosto del año que viene. España ha pasado de ser el país que más rápido iba obteniendo pagos a quedarse rezagado. Es ya la quinta vez que se están renegociando los hitos y objetivos para facilitar los desembolsos. Si se toma el total de los fondos incluyendo los préstamos, España ha ejecutado en torno a un 20% de estos recursos frente a cifras superiores al 70% en países como Dinamarca, Francia u Holanda; si bien ciertamente estos Estados tienen una proporción mucho menor de dinero que ejecutar.