Es más que probable que, de haber vivido lo suficiente, Hildegart Rodríguez fuera recordada hoy como uno de los grandes referentes del feminismo. Así se lo propuso su madre, la posesiva y controladora Aurora Rodríguez, quien recurrió a métodos eugenésicos y a una estricta educación para convertir a su única hija en el más perfecto prototipo de mujer del futuro. El final es conocido: la asesinó antes de que la joven prodigio, enamorada y decidida a emprender su propio camino, cumpliera 19 años. En la madrugada del 9 de junio de 1933, Aurora le asestó cuatro tiros mientras dormía.
“Fue un suceso que nos tocó muy de cerca en Galicia, pues la familia de Aurora era de Ferrol”, cuenta el compositor pontevedrés Juan Durán, autor de la ópera de cámara Hildegart, que se estrenará el sábado en el teatro Ramos Carrión de Zamora. “Desde que vi la impactante película de Fernando Fernán Gómez no pude quitarme la historia de la cabeza”. En 2009 trató de llevarla a escena pero, “por desavenencias con el libretista”, terminó reciclando el material para un ballet. “El caso Asunta, y sus muchas reminiscencias, me animó a volver a intentarlo, y le lancé la propuesta a Javier Mateo”.
El nuevo libreto del poeta madrileño comienza donde acaban muchas de las adaptaciones que se han hecho del truculento proyecto Hildegart. “Nuestro punto de partida es la documentación del juicio del crimen de la calle Galileo”, explica el escritor. Además de los roles protagonistas de Aurora (interpretada por la mezzo Sandra Ferrández) y de Hildegart (a la que presta su voz la soprano Sonia de Munck), en la trama concebida por Mateo intervienen el Fiscal (el barítono Javier Franco) y el Psiquiatra (el tenor César Arrieta) “a fin de dilucidar si la acusada era una paranoica o una asesina”.






