Asmik Grigorian y Brian Jagde interpretan a Desdémona y Otello, en la ópera de Verdi en el Teatro Real de Madrid. EFE/Teatro Real
Violeta Molina Gallardo |
Madrid (EFE).- En el escenario, un hombre asesina a su mujer. Otello volverá a matar a Desdémona sobre las tablas del Teatro Real «para nada», como hiciera por primera vez hace más de 400 años en la obra de Shakespeare, cuya «inmensa modernidad» denunció ya entonces la violencia de género, como Verdi en su ópera.
La violencia, la misoginia, el racismo, la inseguridad masculina están presentes en la obra de teatro de William Shakespeare y también en la ópera con la que Giuseppe Verdi y Arrigo Boito adaptaron el libreto del bardo. Problemas profundos y aún vigentes que explican por qué ‘Otello’ se sigue representando una y otra vez en todo el mundo.
Otello, feroz guerrero y protector de Venecia, se casa con la noble Desdémona. Él, procedente del norte de África, mayor y racializado; ella, joven, blanca y privilegiada perteneciente a la élite veneciana.






