“La IA nos ha permitido ahorrarnos el 20% del tiempo en la redacción de informes”, afirma Marcos Gallart, vicesecretario del área de urbanismo del Ayuntamiento de Bétera (Valencia). “Sorprende la cantidad de trámites diarios que no generan valor, que consumen mucho tiempo en nuestro trabajo”, añade el funcionario, para dar una idea del impacto que ha tenido en su administración local la implantación de un sistema de inteligencia artificial (IA) para agilizar el tratamiento de ciertos documentos.
El trabajo de Gallart gira en torno a realizar informes para la contratación de empresas privadas. Entender y tratar la información, normalmente de manera repetida, era parte de su día a día. Ahora observa cómo ciertos procesos se inician y se terminan con una rapidez que es anómala en su experiencia. Aunque no todo es fascinante. La administración, señala este trabajador público, no está preparada para acoplar sistemas de IA en sus procesos: falta formación, acompañamiento y entender bien cómo la tecnología del momento puede transformar la prestación de servicios.
Esta semana el Ministerio de Función Pública ha anunciado la integración de una “plataforma soberana de IA” que servirá, entre otros aspectos, para agilizar las ayudas a pequeñas y medianas empresas; también para simplificar otros trámites de la Administración, como el cumplimiento de formularios o la declaración de la renta. “Será la mayor revolución de la Administración General desde internet”, declaró el ministro Óscar López durante el anuncio.






