Una gestora de Emergencias del 112 –la centralita telefónica de la Generalitat que gestionó la crisis de la riada- ha revelado este viernes ante la jueza de Catarroja (Valencia) que investiga penalmente la dana que dejó 228 muertos, Nuria Ruiz Tobarra, que el día de la tragedia, el pasado 29 de octubre, los barrancos se desbordaron a partir de las 18.00 horas, según indican a EL PAÍS fuentes presentes en su comparecencia.
La Generalitat, sin embargo, no envió la alerta masiva a móviles para avisar a la población de la magnitud de la tragedia hasta las 20.11 horas, cuando ya había decenas de fallecidos, desaparecidos y personas atrapadas en plantas bajas y garajes. Y, según la instructora, la misiva, que se ha convertido en la clave de las pesquisas, llegó tarde y mal. El mensaje no incluía la petición de subir a las primeras plantas.
Laura A., gestora del 112 Comunidad Valenciana, ha relatado a la magistrada que la aciaga jornada recibió a partir de las 18.00 horas llamadas de auxilio que advertían del desbordamiento del barranco del Poyo, génesis de la tragedia al causar la bíblica inundación. Las comunicaciones entraban desde los municipios de Picassent, Picanya, Massanassa y Quart de Poblet.






