Caos, tensión y ausencia de planificación. E. Castaño, operadora de comunicación de Emergencias de la Generalitat Valenciana, ha relatado este miércoles a la jueza que investiga la dana, Nuria Ruiz Tobarra, que el Cecopi —el centro que coordinó la crisis de la riada— se encontraba “desbordado” a las 13.45 horas del 29 de octubre, según indican a EL PAÍS fuentes presentes en su comparecencia. A partir de las 15.00, el president

mazon-comio-en-un-conocido-restaurante-del-centro-de-valencia-el-dia-que-se-desato-la-dana.html" data-link-track-dtm="">Carlos Mazón comenzaba un almuerzo en el céntrico restaurante valenciano El Ventorro.

La trabajadora del área autonómica de Emergencias ha declarado durante dos horas en el juzgado número 3 de Catarroja (Valencia), que instruye las pesquisas de la catástrofe. Y lo ha hecho en calidad de testigo, lo que le ha obligado a decir la verdad y a contestar a todas las partes: jueza, fiscal, defensas y acusaciones populares y particulares.

En su exposición, que ha arrancado entre lágrimas, lo que ha obligado a la magistrada a interrumpir por unos minutos la comparecencia, la testigo ha afirmado que se incorporó al Cecopi a las 13.45 horas. Y que, pese a la dimensión de la crisis, el compañero al que sustituyó se fue a su casa tras acabar su turno. También ha precisado que no se reforzó la plantilla de operadores del dispositivo, aunque esa misma mañana la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) emitió a las 7.36 horas un aviso rojo, el máximo de la escala y que se activa ante una previsión de lluvias de más de 180 litros por metro cuadrado. Además, la agencia previó la dana nueve días antes. “Las llamadas estaban petando”, explican que ha contado la operadora sobre las comunicaciones recibidas por el 112, la centralita de emergencias de la Generalitat que, durante la aciaga jornada, recibió casi 20.000 llamadas.