Un jefe del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia ha confirmado este miércoles a Nuria Ruiz Tobarra, la jueza de Catarroja (Valencia) que investiga la dana –la tragedia que dejó 229 muertos el pasado octubre- que reportaron a la Generalitat del riesgo del barranco del Poyo, detonante de la inundación, más de dos horas y media antes del envío de la alerta masiva a móviles.

En su comparecencia como testigo, una condición que le obliga a decir la verdad, Manuel A., oficial de guardia de bomberos, ha admitido que reportaron a la administración autonómica del peligro de la rambla a las 17.30 horas. La Generalitat, sin embargo, no envió la notificación a los teléfonos para avisar a la población de la magnitud de la catástrofe hasta las 20.11 horas, cuando se amontonaban los muertos, desaparecidos y personas atrapadas en plantas bajas y garajes. La demora, según la instructora, disparó la cifra de víctimas.

“A las 17.30 horas, desde Ribarroja (24.230 habitantes), nos comunican que el barranco del Poyo va al límite de agua. Esto se comunica al centro de Emergencias de la Generalitat”, ha explicado el funcionario, según confirman a EL PAÍS fuentes presentes en su comparecencia.

El testigo ha relatado que el control del caudal de esta rambla, epicentro de la riada, apenas duró una hora y media. Y que su monitorización se prolongó entre las 13.05 y las 14.40 horas del día de la aciaga jornada. “La retirada se produce porque se considera concluido el trabajo de vigilancia. El sargento de bomberos es quien considera concluida esta tarea”, ha indicado.