La querencia de la población española por el ladrillo afecta a todas las capas sociales. De acuerdo con un informe del banco suizo UBS —donde se analiza la evolución de la riqueza en 52 economías de todo el planeta—, España es el país de Europa (y el segundo de toda la muestra) en el que la población concentran una mayor proporción de su capital bruto en activos inmobiliarios. En concreto, el 75,9% del total. En el extremo opuesto está Suecia, donde los ciudadanos solo tienen en ladrillo el 41% de su riqueza.

El estudio del banco suizo se focaliza en la situación patrimonial de aquellas personas que tienen activos valorados en más de un millón de dólares (870.000 euros). En España hay 1,2 millones de ricos que superan las siete cifras, en dólares, y tienen más activos que el 95% de la población. La clasificación de millonarios la lidera Estados Unidos (con 23 millones de personas y un crecimiento diario de 1.000 nuevos millonarios), seguido de China (6,3 millones) y Francia (2,8 millones).

Por término medio, los ciudadanos españoles tienen activos, incluyendo su vivienda, por valor de 233.000 dólares (203.000 euros). Cuando se analiza la mediana, la cifra baja a 126.000 dólares (109.000 euros). Esto quiere decir que la mitad de los españoles tiene una riqueza que supera ese nivel y la otra mitad está por debajo.