La mitad más pobre de la población dispone de solo el 12,5% del valor conjunto de las casas, según el Banco de España
La vivienda, el principal activo patrimonial de los hogares españoles, dibuja una fotografía nítida de la desigualdad. Si el valor conjunto de las casas de uso residencial cupiera en solo una tarta, las porciones y su reparto se encontrarían muy lejos de una división equitativa. El 10% de las familias más ricas se llevaría el 42% del pastel, lo que equivale, en dinero contante y sonante, a unos 2,6 billones de euros. En el otro extremo de la mesa, la mitad más pobre del país apenas alcanzaría a quedarse con un 12,5%, unos 776.000 millones.
La comparación no deja lugar a dudas. El valor inmobiliario acumulado por el 10% más rico de España triplica con mucha holgura el que suma toda la mitad más pobre del país. Y no es una anomalía puntual ni una foto tomada en un momento excepcional del mercado. Los datos, correspondientes a la primera mitad de 2025, son la confirmación de una dinámica que se repite año tras año y que sitúa a la vivienda como uno de los grandes motores de la brecha patrimonial. Una brecha, además, que se va haciendo más profunda con el paso del tiempo.






