El avatar de un agente del ICE rodea a un hombre con sombrero mexicano. Lo suben a una camioneta negra con las siglas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Cuatro personajes lo escoltan. Dos llevan armas largas. No es una redada real, es Roblox, uno de los videojuegos más populares del mundo entre la infancia. Y es también el nuevo escenario de una protesta contra las políticas migratorias de la Administración de Donald Trump, contra las deportaciones y contra el miedo.
Roblox se presenta como una plataforma colaborativa y educativa diseñada para el aprendizaje activo y la exploración creativa. Según su sitio oficial, fomenta la “ciudadanía digital responsable” y asegura trabajar con expertos en seguridad para proteger a sus usuarios más jóvenes. Pero lo que empezó como un entorno para construir mundos y vivir aventuras ha sido resignificado por sus jugadores más jóvenes —muchos de ellos latinos e hijos de inmigrantes— como una trinchera de resistencia.
En este universo pixelado, los avatares levantan pancartas virtuales con mensajes que se han viralizado en redes sociales: “WE ARE NOT ILLEGAL”, “STOP ICE”, “KEEP FAMILIES TOGETHER”, “ICE Out of California” y “BROWN AND PROUD”. Algunos usuarios interpretan a agentes migratorios, otros les hacen frente. Los enfrentamientos se graban, se editan y se suben a TikTok, donde acumulan millones de reacciones. Una frase se repite con fuerza en los subtítulos y comentarios: “Even in Roblox you’re not safe from the cops”.






