El peronismo está vivo en Argentina. Ese ha sido el mensaje que ha querido enviar con una masiva manifestación en defensa de Cristina Kirchner en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, epicentro de las batallas sociales que supo liderar en el pasado y que ahora teme perder ante la ultraderecha del presidente Javier Milei.
La prisión domiciliaria contra la expresidenta, condenada por corrupción a seis años de cárcel e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, movilizó a un partido que está aún sumido en el desconcierto tras la derrota en las presidenciales de 2023. El llamado a marchar contra lo que considera la proscripción política de Kirchner, su principal dirigente, pausó por un momento las diferencias internas. Fue evidente el esfuerzo por mostrarse unido.
El Partido Justicialista, el PJ, sigla legal del peronismo, logró alinear bajo una misma bandera a La Cámpora —el movimiento del kirchnerismo—, a gobernadores, movimientos sociales y hasta a los partidos de izquierda. No le fue tan bien con la Confederación General del Trabajo (CGT), de larga enemistad con Kirchner: los líderes sindicales evitaron una convocatoria orgánica y dejaron en libertad de acción a los gremios.
“Vamos a volver”, dijo Kirchner en un mensaje grabado desde el departamento en el que está recluida. La plaza estaba en completo silencio, con el ruido de fondo del aleteo de las palomas, escuchando la voz de su dirigente por los altoparlantes. “Vamos a volver, vamos a volver”, empezó a gritar entonces la multitud. Fue ese el clímax estudiado de la manifestación. “Estoy presa porque saben que se cae este modelo. Pueden encerrarme a mí, pero no van a poder encerrar a todo el pueblo argentino. No me dejan competir porque saben que pierden”, agregó Kirchner. “Hoy es el momento de demostrar que vamos a defender la democracia con las mismas herramientas con la que la construimos. Lo vamos a hacer sin violencia, pero con coraje”, cerró. “Vamos a volver, vamos a volver”, repitió entonces la gente, mientras el rock de “los redondos” proclamaba a todo volumen “todo preso es político”. Si algo tiene claro el peronismo es cómo construir épica.








