Imagen de parte de los objetos localizados en Treslasbasnás, la cueva donde sobrevivió la memoria de los huidos. EFE/ Celia Agüero Pereda
Celia Agüero Pereda |
Santander (EFE).- En 2024, Jesús Pelayo y Delia Guardo encontraron en una pared inaccesible de los Picos de Europa una cueva olvidada durante más de 80 años y que conservaba intactos más de 40 objetos de los huidos que se refugiaron allí tras la caída de Santander, uno de los pocos refugios de guerrilleros antifranquistas que se conservan en Cantabria.
La cavidad, situada en un entorno de acceso extremadamente complejo, fue utilizada más o menos entre 1941 y 1944 por miembros de lo que años después se conocería como la Brigada Machado, en lo que los historiadores denominan «el tiempo de los huidos».
El descubrimiento de la cueva lo hicieron Pelayo y Guardo basándose en pistas heredadas del abuelo de uno de ellos, que hablaba de una cavidad usada por republicanos huidos.







