Hasta hace no tanto, para encontrar un producto picante más interesante que una salsa Tabasco, había que rebuscar en tiendas de alimentación asiáticas, africanas, latinoamericanas o en alguna sección gourmet, pero esto está empezando a cambiar. La curiosidad inagotable por nuevos sabores, y la influencia creciente de otras cocinas, junto con el empujón de Internet, ha allanado el terreno para que a los españoles ya no nos intimiden unas etiquetas con el dibujo de dos o más chiles o fueguitos.
De hecho, si te gusta comer y tienes ciertas inquietudes gastronómicas, probablemente hayas visto en YouTube el programa de entrevistas Hot Ones, donde los famosos terminan llorando a lágrima viva mientras comen alitas de pollo bañadas en salsas imposibles de aguantar. El éxito internacional de ese show no es más que un reflejo de una ola creciente, a la que se han sumado retos picantes como lo que se realizan en el Taco Fest Barcelona, o iniciativas locales como Ardor, en Madrid, y Spicy Honneys, en la ciudad Condal. Se trata de dos tiendas especializadas exclusivamente en productos que pican; esto es salsas y condimentos, chuches, bombones, patatas, cacahuetes, miel, mermeladas, chutneys, cervezas, mostazas, todo, absolutamente todo con ese punto ardiente que rasca.







