Daniel Ortega y Rosario Murillo continúan profundizando su ruptura total con la Organizaciones de Naciones Unidas (ONU): este 12 de junio han retirado a Nicaragua de la Agencia para los Refugiados (Acnur) bajo el argumento de que se trata de “un instrumento de manipulación, de doble rasero y de injerencia en los asuntos internos de los Estados, al servicio de las Potencias que aún no aceptan el derecho de los Pueblos y Naciones a su Soberanía y Autodeterminación [sic]”, según la comunicación emitida por la Cancillería sandinista.
Con el retiro de Nicaragua de Acnur, el régimen copresidencial de Ortega y Murillo acumula ya siete quiebres con organismos asociados a la ONU, en una escalada iniciada en febrero pasado. Primero fue la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), le siguió el Consejo de Derechos Humanos, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Internacional para las Migraciones, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) y la rabiosa salida de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), después que la agencia le otorgara al diario La Prensa el Premio Mundial a la Libertad de Prensa 2025.







