El tópico de destino de sol y playa se evapora nada más poner pone un pie en Alicante gracias a una vibrante oferta cultural y una dinámica actividad social tanto de día como de noche, que explota durante una de las celebraciones más desconocidas y divertidas del país, Fogueres de Sant Joan. Aquí, las tradicionales hogueras de playa han mutado en elaboradas esculturas que arden por las calles la noche de San Juan. Además, este año Alicante ostenta el título de Capital Española de la Gastronomía 2025, una distinción que otorga la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo (FEPET) y la Federación Española de Hostelería a urbes con una gran riqueza y una larga historia culinaria para promocionar el turismo. A continuación, dos recorridos por la capital alicantina a mesa puesta con desayuno, aperitivo, comida, merienda, tardeo y cena.
Uno de los mayores placeres cuando se está de vacaciones es desayunar sin prisas, ni agobios, a la hora que a uno le apetece. En Alicante, el visitante encontrará una cafetería en cada esquina. En el casco histórico, la zona más antigua y con más sabor, las hay como las de toda la vida; el Café Ripoll, en el barrio del Pla, es una de ellas. Allí se puede pedir un café con unas tostadas con tomate y jamón; un tradicional montadito de lomo adobado, pollo o tortilla de patatas o un pepito de ternera. Pero también han llegado las cafeterías de especialidad, como Swallow Specialty Coffee, que permiten elegir entre una variedad de café y probarlos en diversos formatos, como la combinación de dos tazas, una de expresso y otra de cortado para apreciar los matices.






