Dar carpetazo a un partido a los 20 minutos, incluso ganando 0-2 ante un equipo que no es ninguna potencia mundial, parece una temeridad en el alto nivel. Y lo fue para la selección española sub-21 en el estreno del Europeo contra la anfitriona Eslovaquia. Metió dos goles rápidos y pasó de jugar a tramitar el encuentro. La vigente subcampeona se retiró demasiado pronto a sus aposentos y la consecuencia fue un buen susto frente a un rival ante el que se daba por descontada la victoria (nunca había perdido contra él).

Al final, con el agua al cuello y agitado por las prisas, un cabezazo de César Tárrega en un córner en el minuto 90 alivió a un conjunto que se llevó un susto que le debería servir de aviso para el resto del torneo. El sábado, contra Rumania (18.00, TVE), disputará su segundo encuentro de tres del grupo. Los dos primeros se clasificarán a cuartos.

El abrazo final de Santi Denia, con todo el banquillo delató los apuros de la Rojita. La alineación del seleccionador, un hombre previsible, no sorprendió a nadie. De arranque había cuatro jugadores del Valencia (Mosquera, Tárrega, Diego López y Javi Guerra), el principal caladero del combinado nacional y, sobre la campana, el rescate después de la peligrosa siesta.