La preocupación por el bienestar físico ha aumentado en los últimos años. Cada vez más personas se apuntan al gimnasio, porque ya nadie duda que practicar deporte es sano —según Statista, el porcentaje de individuos que fue a un gimnasio en España llegó al 18,9% en 2024, unos 2,5 puntos porcentuales por encima de 2023—. Un fenómeno que también se produce entre los adolescentes, que suelen buscar además mejorar su aspecto físico. “En el último año, es más frecuente que las familias se acerquen a la consulta preocupadas por si el ejercicio que realizan sus hijos en estos centros, que normalmente suele ser de fuerza, como levantar o hacer ejercicio con peso, es bueno”, explica la doctora Eva Ferrer, experta en Medicina de la Educación Física y el Deporte en el Hospital Clínic de Barcelona. “Depende del objetivo que tengan”, les responde Ferrer.
Uno de los motivos que suele llevar a los adolescentes a los gimnasios es porque practican un deporte en el que compiten y necesitan mejorar su rendimiento, entonces, “ahí, la musculatura es parte de la herramienta de trabajo”, explica la doctora. Pero, según Ferrer, el principal argumento suele ser para mejorar su aspecto físico, siempre influenciados por otros amigos o por vídeos en redes sociales donde jóvenes e influencers de su edad hacen ejercicio, muchas veces sin supervisión, y deciden imitarlos.






