Los niños y adolescentes españoles se mueven cada vez menos, duermen peor, comen con más prisa y pasan muchas más horas frente a una pantalla. Así lo confirma el último estudio longitudinal PASOS 2022‑2025, impulsado por la Fundación Gasol, que ha seguido durante años la evolución de los hábitos de vida de niños y adolescentes en España. Los resultados son tan contundentes como preocupantes: los menores dedican 11 horas más a la semana a pantallas que hace solo unos años, hacen 18 minutos menos de actividad física al día, y casi el 36% manifiesta sentirse triste, preocupado o infeliz de forma frecuente.
El estudio revela también que más del 60% de los menores no alcanza el mínimo de una hora diaria de ejercicio moderado o intenso recomendado por la Organización Mundial de la Salud, especialmente las niñas y los adolescentes. A este panorama se suman peores hábitos alimentarios, menos horas de sueño y un incremento del peso, particularmente en familias con menos recursos porque tienen menos acceso a actividades deportivas adecuadas.
Este retroceso en los hábitos saludables tiene consecuencias directas en la salud física y emocional de los niños y adolescentes. La falta de actividad física no solo favorece el sobrepeso y la obesidad, subraya el informe, sino que también incrementa el riesgo de enfermedades crónicas desde edades tempranas, como la hipertensión o la diabetes tipo 2. A nivel emocional, se observa un aumento alarmante de síntomas como la ansiedad, el estrés o la depresión, peor imagen corporal, mayor dificultad en las relaciones sociales y en la participación en actividades grupales. Además, un estilo de vida sedentario puede afectar también en el rendimiento escolar y en el aumento de las cifras de absentismo escolar.







