Los foros de internet están llenos de una misma historia que se repite en bucle. Una persona, que abrió una cuenta corriente en neobancos como Revolut, N26 o Trade Republic, se queja de que su proveedor de internet no le deja domiciliar el recibo, o de que su casero no le permite pagar el alquiler desde esa cuenta. “Me dicen por teléfono que no aceptan un IBAN extranjero”, explica Diego, “aunque luego por correo son más conciliadores”.

Esta discriminación bancaria ha hecho que los nuevos jugadores bancarios hayan tenido que solicitar ficha al Banco de España para tener IBAN español —la matrícula de 24 dígitos para individualizar las cuentas corrientes y cuyas dos primeras letras indican el país donde esta abierta—. “Al final, no nos ha quedado más remedio que sacar el IBAN español”, reconoce Antón Díez, jefe de Trade Republic en España y Portugal.

Revolut empezó a operar en España ofreciendo IBAN lituano (la cuenta empieza por LT), y N26 y Trade Republic con cuenta alemana (empieza por DE). Ahora ya todas disponen de cuentas que empiezan por ES. Esto mismo lo han tenido que replicar en otros países donde operan. El sistema de código IBAN se creó en la década de los 90′para simplificar las transferencias de dinero al extranjero.